En el templo que cubren mis venas,
hago misas en mi nombre,
un altar de rosas negras y espejos fucsia glorifican mis tantos misterios,
velas, collares como tripas sorprenden la armonia que magicamente
complementan el incienso gastrico del vientre-
inaudito, ya nada me sorprende!
ya no estés triste- me dijo ambivalente-
te hieres tanto porque no sabes quererte solo contigo.
recuerdate siempre, hijo mío, soy mos infinitos.
Miro al otro lado -
a muchos lados,
a todos lados,
pero nada veo, solo miro en blury psicodélico
las lagrimas de las vírgenes tenidas de bermejo-
revuelta intestinal eyacula fritos y huevos por mi boca,
me veo asustado en mils doscientos planos,
por que estoy asustado?
te pasare en la cabeza mi mano mientras llega el palmar del amanecer,
este transe decadente
tal parece ser hija de la muerte renaciente
porque para vivir plenamente, habrá que aprender
a morir otras tantas veces.
conocerás el fin sintetico incoherente.
que se transformara
en un sustancial inicio de alegria.
y así se repite su suerte,
mas alla del mal y del bien,
habrá siempre una fluidez de agua en el río,
que emanara perenne, un constante renacer.
es recomendable seguir musicalmente el verso

